Sin lugar a dudas que lo que marca el cambio de una etapa a otra son los sucesos de importancia.Hace siete años el curso de la historia humana cambió radicalmente por el atentado terrorista más grande hasta ahora registrado. Fue un ataque a la vida, un ataque a la paz. La civilización no se repondrá tan fácilmente de esa herida.
En ese preciso momento (11/sept./2001, 9:00a.m.) yo estaba trabajando como de costumbre con mis audífonos puestos y escuché por radio: "Hace unos minutos un avión impactó un lado del Pentágono"...pensaba que era un accidente, pero poco después oí: "Otro avión impactó una de las torres..." Eso produjo un pánico colectivo tan grande que la compañera que estaba a mi lado casi le da un yeyo: "Ay Dios mío, ayayay". Tuvimos que tranquilizarla. El resto del día todas las pantallas de Tv mostraban la fatalidad de los hechos.
El siglo XXI (históricamente hablando, no cronológicamente) inició ese martes, el cual será recordado como el día en que la humanidad vio derrumbarse sus sueños como un castillo de naipes.
La verdad es que aún hay preguntas que uno se hace: ¿Hay alguien más detrás del telón? ¿Es el actual gobierno de E.E.U.U. el verdadero culpable? ¿Sabían del hecho previamente los organismos de seguridad? y muchas más que sólo con el paso del tiempo se podrán aclarar.
Roguemos a Dios que esta sed de guerra cambie y que la humanidad se enfoque en lo más importante: el desarrollo pleno, y la búsqueda de Dios Altísimo. Amén
**El autor de este artículo es un interesado en los temas históricos y de actualidad, además del arte y la tecnología. Puedes escribirle a su correo: krast79@hotmail.com.
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