Una historia que habla sobre la conciencia.
Un hombre entró a la huerta de un vecino para robarle maíz. Llevó consigo a su hijito para que hiciera de guardián y le avisara si se aproximaba alguien. Antes de comenzar verificó que no hubiese nadie en los alrededores.
Miró a todos lados y no vio a nadie y se disponía a llenar la bolsa que llevaba, cuando de repente el niño exclamó: "¡Papá, te olvidaste de mirar en otra dirección!"
Suponiendo que se acercaba alguien guardó rápidamente la bolsa y le preguntó a su hijo en voz baja: "¿Dónde?"
Este le respondió: "¡ Te olvidaste de mirar hacia arriba!"
Al padre le remordió la conciencia, tomo a su hijo de la mano y emprendió el regreso a casa sin el maíz que había planeado robar.

1 comentario:
que gran enseñanza. en muchas ocasiones hacemos cosas que sabemos que son malas pensando que nadie nos mira pero en verdad nos olvidamos del mayor detalle que es dios el siempre esta pendiente a cada uno de nuestros pasos. y a el nada se le puede ocultar por que le lo sabe todo.
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